Archivos Mensuales: febrero 2014

El Sombrerero Loco

Existe una distincion interesante entre sufrimiento y dolor. Mientras que el dolor es parte integrante de la vida, el sufrimiento no lo es. El dolor puede ocurrir a nivel sensorial y es primario a un estimulo externo. El sufrimiento ocurre en nuestra mente de manera secundaria al dolor. Cuando nos pinchamos con una aguja surge el dolor, cuando nos llamamos “torpes” por ello, estamos generando sufrimiento.


Es, como a Santiago le gusta decir, “un sombrero que nos ponemos encima de otro sombrero“. Ya sentimos el dolor del pinchazo, ¿qué ganamos diciéndonos que somos torpes?
La respuesta, evidentemente, carece de importancia en este blog. Cada uno debe buscar los sombreros que habitualmente se pone (de manera casi automatica, la gran mayoria), y observar a qué obedecen. Pero en este sentido, todos actuamos un poco como el sombrerero loco de “Alicia en el pais de las maravillas“, moviéndonos por impulsos, programas inconscientes que aprendimos hace tiempo, y colocándonos sombreros encima de sombreros encima de sombreros. Al final, tanta carga pesa demasiado en la cabeza y nos impide ver el sol.

Focus, de Daniel Goleman

¿Dónde van nuestros pensamientos cuando no estamos pensando en nada en concreto? Básicamente, se trata de pensamientos sobre nosotros. El “yo” segun William James gira en torno a nuestra sensación de identiddad enhebrando fragmentos tomados al azar en una narración coherente de nuestra vida. Este relato centrado en el yo acaba creando, más alla de nuestra experiencia cambiante instante tras instante, una sensación ilusoria de permanencia.

Debido a mi trabajo en el mundo de los recursos humanos, conozco bien el trabajo de Goleman sobre la inteligencia emocional. No en vano, él fue el principal responsable de que este concepto se haya popularizado. Sin embargo, Goleman también es un conocido practicante de meditación y defiende e impulsa la aplicación de técnicas de meditación y de mindfulness en entornos laborales y educativos.

focus

Cuando vi que su última obra esta dedicada a la atención me picó la curiosidad. La atención juega un papel fundamental en la meditación (de hecho, la palabra “mindfulness” se suele traducir como “atención plena”) y me interesaba conocer qué tenía que decir este gurú de la inteligencia emocional sobre este recurso universal del ser humano. No me ha defraudado en absoluto.

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La postura de meditación (II)

Estamos gobernados por nuestra mente para todo lo que hacemos. Desde que nos levantamos hasta el final del día pensamos en las cosas que tenemos que hacer, o en lo que nos ha ocurrido, o en nuestros problemas cotidianos, lo que quiere decir un flujo de pensamientos casi constante. Sin embargo, usamos nuestro cuerpo para vivir en el mundo. Nuestros sentidos reciben la información del mundo y usamos nuestro cuerpo para movernos e interactuar con la realidad.

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Image courtesy of stockimages / FreeDigitalPhotos.net

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Pasamos gran parte de nuestra niñez aprendiendo a comprender las señales que nos dan información de nuestro entorno, y también de nuestro propio cuerpo. Los niños muy pequeños pasan de estar totalmente despiertos a totalmente dormidos. Habitualmente no se dan cuenta de que tienen sueño. Cuando se vuelven especialmente irritables o refunfuñones, son los padres los que dicen, “le está entrando sueño” y comienzan así el ritual de irse a la cama. Podríamos decir que los niños van aprendiendo a descodificar mensajes conceptuales (el significado de la palabra “mesa”), los estímulos externos y los estímulos internos o propioceptivos. Sin embargo, llega un momento en que el aspecto interno queda relegado a un segundo plano, y así permanece durante gran parte de nuestra vida.

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Normalmente no somos conscientes del impacto que el mundo tiene en nuestro cuerpo. Solo prestamos un cierto grado de atención cuando el cuerpo se resiente. Si tu trabajo se realiza sentado frente a un ordenador, es probable que la mano que maneja el ratón este efectuando una serie de movimientos mecánicos de continuo. Esto impacta sobre el brazo y el hombro, que en estos entornos es más propenso a desarrollar contracturas por la postura. Ese esfuerzo extra del hombro suele estar acallado por el ruido continuo del pensamiento, hasta que la contractura se hace más evidente y nos “habla” más alto que nuestros propios pensamientos.

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Durante la meditación, y en las primeras etapas de un programa de meditación como el mindfulness, bajamos el volumen de los pensamientos. Es aquí cuando empezamos a escuchar a nuestro cuerpo y nos damos cuenta de los dolores o incomodidades que tiene.

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